Miguel Angel Menchaca, tenor contra todos los pronósticos


 De ser ignorado y comer salteado aquí en Uruguay, pasó a interpretar óperas en Italia.
Acá le decían: cantor lírico?, ¡qué cantor lírico! ¡andá a trabajar que te vas a morir de hambre!, se lo repetían cuando hablaba de su sueño de convertirse en un gran tenor y alternaba sus "changas" de trabajo que incluia cuidar jardines, hasta retirar los animales muertos de la ruta, con horas de aprendizaje en la Escuela de Opera del Sodre.
Recientemente llegado de Italia donde reside desde hace 2 años y tras una estadía de 5 años en Brasil, a donde llegó con una beca para perfeccionarse, ha vuelto a su país decidido a encontrar ese reconocimiento que le ha sido esquivo.
El camino fué empinado, nació y creció en una familia de escasos recursos económicos. Comenzó a cantar a los 7 años, a esa edad escuchó por primera vez a Pavarotti, memorizó la ubicación en el dial de las emisoras del Sodre y la hora en que pasaban ópera y aprendió a imitarlos. Miraba peliculas y veía los lugares maravillosos donde ellos cantaban, y pensaba: "un día voy a cantar ahí". Pero le decían  "estás loco, que vas a cantar vos ahí, naciste en lel barrio Sur, mirá tu realidad".
A los 16 años luego de salir en un conjunto de Carnaval, un conocido lo incentivó a estudiar canto.
A los 18 años vivía solo en una pensión que pagaba con su trabajo de jardinero, pero no tenía apoyo de su familia. Su padre era empleado público y pasaban necesidades, el dinero no daba y comían salteado.
"Yo era flaquito, chiquito. Mi voz era aguda pero irregular, porque un día comia y otro no y me decían: mirá ese negrito, ¡como canta!".
Cuando fué invitado a cantar en un Congreso Internacional contra el racismo, allí el destino hizo que lo viera la asesora de la gobernadora de Río de Janeiro, quien lo becó para estudiar en Brasil por 2 años.
Allí aprendió un nuevo repertorio, y se profesionalizó. Aún asi allá tampoco hay mucha cultura lírica y tuvo que trabajar de otras cosas. Fué vendedor de muebles, de planes de salud, en un parque acuático e instructor de lengua.
Como amante de la ópera, estudió italiano en el Insituto Dante Alighieri donde consiguió la oportunidad de ir a hacer un curso en Italia. "Era otro mundo. Yo estaba solo, era un extranjero insignificante" cuenta.
Conoció al Consul uruguayo en Genova, quien lo invitó a cantar en una cena de gala con gente de Estado de toda Europa, Príncipes, Condes, en un palacio. Ahí comenzó a ser conocido y a cantar en distintos lugares.
Ultimamente en agosto de 2009, fué invitado a participar en el Festival Internacional de Valle Christi, representando a Uruguay.
Actualmente con 32 años cuenta (en reportaje publicado por Diario El Pais de Uruguay) que por primera vez y desde hace 2 años, vive unicamente de la música, sin necesidad de trabajar de otra cosa. "Para mí es una gran victoria, un sueño cumplido".
Les dejó un video de "El Dia que me quieras" y su partitura aquí.




5 comentarios:

joselop44 dijo...

Una bonita historia real llenba de superación. Me ha gustado mucho.
Un abrazo

Hola, Claudia:

Un ejemplo de superación, digno de imitar.

Abrazos.

Ya sabes, quien l asigue la consigue. Feliz año, Claudia!!

Maria dijo...

Claudia
Muy bonito lo que contaste!! es una lección de superación!!
Gracias por compartirla!
Besos

Que linda historia !!! y un regalo a la perseverancia y dedicación !!

El ballet es hermoso !!

Un beso , cuidate .
Nancy